Tener Claro el Objetivo
Todo lo que hacemos lo hacemos por algún motivo. Un psiconalista incluso agregarÃa que hasta lo que no sabemos que hacemos también sucede por un motivo. Este motivo que, aparentemente, hace a nuestras acciones es, muchas veces, difÃcil o imposible de determinar con exactitud. Pensamos que hacemos tal o cual cosa por tal o cual motivo pero, si indagamos lo suficiente en un estado de apertura mental crÃtica, encontraremos que la verdadera causa es otra. Y, generalmente, las causas son mucho más básicas de lo parecen.
Por ejemplo, ¿qué nos motivará a intentar ganar dinero? Puede haber miles de respuestas simples y poco profundas a esa pregunta, pero yo creo que hay una sola motivación detrás de esa búsqueda: el miedo. Miedo a quedarnos sin una casa donde vivir, o a no tener para comer, o a perder lo que hemos obtenido con el tiempo, o a quedarnos solos, o a muchas otras cosas, pero miedo al fin. Y estoy seguro de que no pensamos en un nuevo empleo o negocio con la total certeza de que nos moviliza el miedo; es más probable que pensemos en los beneficios o mejoras que tal cambio, supuestamente, nos brindarÃa.
Con esto quiero decir que si no tenemos suficientemente claro el objetivo que queremos conseguir, va a volverse más difÃcil obtenerlo. No sólo porque detrás de cualquier objetivo hay una serie de pasos que deben darse en determinado órden y eso ya implica saber bien de qué se trata, sino porque la energÃa que nos mueve sale de llegar a ver eso hacia lo cual nos dirigimos.
Hay cosas que tardan mucho tiempo en concretarse y, si no mantenemos un estado de motivación suficientemente alto, nos detendremos antes de llegar.
Por otro lado, casi todo está conectado entre sÃ, incluso cosas asombrosamente diferentes. Si podemos detectar esas conexiones, tendremos la posibilidad de refinar nuestras acciones de tal forma que cada paso que demos sea más efectivo. Para poder hacer esto tenemos que pensar con claridad sobre nuestros objetivos directos e indirectos, y hacerlo durante tanto tiempo como sea necesario.
Y lo más importante de todo: no nos engañemos a nosotros mÃsmos respecto de hacia dónde vamos o por qué hacemos algo. Demos cada paso sabiendo lo más posible de antemano.