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Invertir en Uno Mismo

Martes, 23 de Diciembre de 2008 Ramiro Sin comentarios

Hablemos de inversiones que no son ni en acciones, ni en plazos fijos, ni en inmuebles, ni en empresas: inversiones en mejoras personales. ¿Qué tanto invertimos en nosotros mismos? Poco, muy poco, si tomamos como respuesta las estadísticas del común de la gente.

Parece ser que, pasada cierta edad, hay que dedicarse a “vivir” o a “sobrevivir” (según cómo nos haya ido hasta el momento) y el crecimiento y mejora personales decaen a niveles asombrosamente bajos. Entonces, no es de extrañar que todo se haga más difícil para mucha gente, y que los objetivos y pretensiones se reduzcan notablemente por la imposibilidad de concretar cosas de mayor envergadura. Y como cualquier otra espiral descendente, tiende a reforzarse a sí misma, haciendo que lo que antes estaba lejos hoy lo esté más, y mañana todavía más, y pasado peor, etc.

He conocido y conozco una cantidad considerable de personas que no hacen casi ninguna inversión en sí mismos, a la vez que se lamentan de su falta de suerte y/o éxito en sus proyectos. Esto me resulta una profecía autocumplida de las más evidentes. Si yo no hago nada por mejorar, ¿cómo puedo esperar que las cosas salgan mejor? Parece casi ridículo pensar de esa manera. Pero por contraintuituivo que sea, la mayor parte de las personas opta por ese camino. Prefieren mirar TV que leer un nuevo libro sobre un tema que les serviría conocer; optan por toda clase de hobbies intensivos mientras les cuesta bastante conseguir el dinero para pagar sus cuentas; escapan de sus problemas dedicándose a variadas formas de entretenimiento, muchas de las cuales hay que pagarlas; eligen usar su dinero en objetos o servicios que no aportan a una real mejora en sus vidas; etc. Como hacen lo anterior, no disponen del dinero y tiempo necesarios para cambiar o mejorar sus trabajos y vidas, con lo que el ciclo se repite nuevamente.

Sin mucho mayor detalle, esto es lo que le sucede a mucha gente. La pizza y la TV le ganan fácilmente al libro y al ejercicio físico. Pero les puedo asegurar que pocos o ninguno de quienes han tenido éxito en la historia se lo deben a comer pizza o mirar TV…

Desprenderse del pasado

Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 Ramiro Comments off

Me resulta sorprendente el efecto que el pasado tiene sobre nuestro presente y futuro. Racionalmente, algo que ya sucedió no debería tener mucha más influencia que, quizá, una experiencia de la que aprender algo. Sin embargo, mucho del pasado está con nosotros de manera constante, aun cuando no aporte nada o sea solo una serie de recuerdos nostálgicos. Ese lazo con el pasado tiene un costo importante en energía; quedarnos recordando no es gratuito. No puedo decir que recordar y añorar tiempos pasados sea bueno o malo, porque esa forma de cualificar está errada desde su misma concepción. Pero sí creo que hay que saber cuándo detenerse y empezar a mirar hacia delante. Una vez capitalizada la experiencia hay que dejarla ir; soltarnos de eso que nos pasó o que no nos pasó. De lo contrario, puede sucedernos que la vida nos ocurra en tiempo pasado.

Hay que tener en cuenta que no disponemos de tiempo para todo y, por lo tanto, debemos hacer con el que tengamos disponible lo mejor que podamos.

En definitiva, pienso que más nos vale una experiencia hoy o un sueño de mañana que un recuerdo de algo que ya no es ni será lo que fue.

¿Estás Corto de Tiempo? Abandona la TV

Domingo, 23 de Marzo de 2008 Ramiro Sin comentarios

En lí­neas generales, tenemos más tiempo libre del que creemos que tenemos. Pero lo usamos en algo en el mismo momento en que se nos vuelve disponible, efectivamente dejándonos sin tiempo otra vez. Entre la plétora de actividades que esperan su oportunidad para aprovechar una franja de nuestro tiempo está el mirar TV, el aparato que nos distrae por excelencia. ¿No hay nada que hacer? Veamos un poco de TV; pasemos un tiempo con la caja boba.
Pero no confundamos a la caja boba con una caja inofensiva porque, ciertamente, no lo es.
Sin entrar en debate sobre si tal o cual programa es “bueno” o “malo”, el punto a enfocar es el tiempo que nos insume ver TV. La modalidad actual de la programación de TV nos invade de contenidos inertes incluso dentro de programas razonablemente interesantes. Esto, conjugado con adecuarse a los horarios estrictos en los que se emiten los programas, termina por hacer del ver TV una actividad muy demandante en horas. Y sin considerar que seamos uno de los millones de personas cuya recreación principal es la TV, lo que implicarí­a una cantidad de horas extra frente al aparato.¿Por qué serí­a perjudicial gastar algunas horas viendo TV? Entre los muchos motivos, el que resalta es el antes mencionado: perdemos tiempo. Excepto que ya hayas llegado tan lejos como querí­as en tus aspectos personales y laborales, no hay tiempo libre para desperdiciar mirando TV. Un par de horas al dí­a dedicadas a la TV durante un año equivalen a aprender muy a fondo un idioma, o a ampliar notablemente tus capacidades en cierta disciplina, o a la lectura de decenas de libros, o a mejorar tu estado fí­sico tremendamente, o a llevar mucho más lejos tu relación de pareja, o a ponerte al dí­a con gran cantidad de trabajo atrasado, o a infinidad de cosas incomparablemente más importantes que casi cualquier cosa emitida por TV
El problema es que ver TV es fácil, sólo hay que sentarse delante y dejar pasar los minutos. Eso la hace muy difí­cil de abandonar. Para muchos es una adicción equiparable al cigarrillo o al alcohol. Brinda un tiempo de desconexión con la realidad ordinaria que nos rodea. Es una recreación que no precisa esfuerzos de parte nuestra. Encender, mirar, apagar; una secuencia casi automática que nos “alivia” durante un rato. Pero aquí­ viene la mayor ironí­a: esas horas gastadas frente a la TV podrí­an ser invertidas en lograr que no sea tan necesario buscar una distracción de nuestros asuntos cotidianos. Visto de otra manera, muchos de nuestros problemas surgen o quedan sin resolver por no tener tiempo suficiente para dedicarnos a ellos. Y buena parte de ese tiempo que nos falta se lo lleva la TV.