Ganar algo de dinero es absurdamente fácil, casi automático. Ganar bastante dinero no lo es tanto; hay mucha competencia en este nivel. Ganar enormes cantidades de dinero es extremadamente difí­cil. Estés donde estés, y hagas lo que hagas, siempre tendrás que elegir qué tanto dinero querrás perseguir. La elección que hagas respecto de tu búsqueda de riqueza económica define muchos parámetros de tu vida, puesto que ganar dinero está í­ntimamente relacionado con tus relaciones, comportamientos, creencias, aprendizajes y estrategias. El camino que tomes requiere de una orientación clara para tener el efecto que busques. Así­ como no se llega al norte yendo al sudoeste, no podrás alcanzar tu objetivo si equivocas el camino.
Más de uno se preguntará cuál es el camino para ganar mucho dinero. Bien, cada uno de nosotros tiene un camino muy distinto para lograr ese mismo propósito. Esta diferencia hace complicado que acumulemos riquezas. Si no fuera así­, tan sólo habrí­a que seguir una serie de instrucciones y solucionarí­amos el problema más común de la sociedad occidental.
Como sea, hay un dato interesante: lo necesario para obtener la abundancia está dentro nuestro. De acuerdo a cómo nos comportemos y qué decisiones tomemos será lo que obtengamos. Realmente, somos nosotros quienes elegimos cuánto dinero ganar. Nuestro nivel de ingresos no depende de otras personas ni nunca dependerá.
Lo primero que tenemos que entender es que la sociedad necesita millones de personas que piensen que su futuro no está en sus manos. Es casi la única manera de lograr que grandes masas de gente trabajen en empleos miserables. Muchos pasamos por empleos miserables, resignados a que valemos lo que nuestro jefe diga. Les propongo cambiar esa concepción por otra: lo que ganes es asunto tuyo. Puedes ganar lo que merezcas según dónde pongas tu atención. ¿Cómo funciona este mecanismo? El dinero es una promesa. Es una promesa que hace el mundo en su conjunto a cualquiera que lo posea. En escala reducida, es una promesa que una persona le hace a otra, no importa quién a quién. Esa promesa sólo se cumple bajo ciertas condiciones. Las condiciones las pone quien tiene el dinero, y debe cumplirlas quien lo recibirá. Esto es, cumple las condiciones del que paga, y cobrarás. Dicho metafóricamente: “el dinero crece en la copa de los árboles, para tomarlo debes aprender cómo subir”.
El mundo occidental tiene un excedente de dinero como nunca antes se vio. Dejemos para otro momento por qué tiene tal excedente, pero lo tiene. Sin embargo, la distribución no es equitativa ni justa. No lo fue nunca jamás en la historia de la humanidad, tampoco lo es hoy. Esto implica que uno debe saber dónde y cómo ubicarse para recibir una parte significativa de ese dinero. Caso contrario, recibiremos poco o nada. Por eso es que depende estrictamente de nosotros cuánto dinero ganemos. Si queremos mucho dinero, tenemos que actuar en consecuencia. Si queremos poco, también. No hay recetas para ganar dinero, pero si­ hay lógica detrás de cómo se hace.
La idea de este artí­culo es nada más comenzar a hablar de esto. Recordemos: ganamos lo que elegimos ganar. Si no ganamos lo que queremos, nuestros deseos y nuestras acciones están en conflicto; no van en la misma dirección y tenemos que corregir el rumbo.
Volviendo a mencionarlo, el universo no es justo ni injusto. No merecemos ni más ni menos de lo que estamos obteniendo, porque lo que obtenemos fue una elección propia; quizá no conciente y planeada, pero propia.

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