La tecnología no espera

La tecnología evoluciona a la velocidad de quienes la producen, no a la velocidad que la humanidad requiere para acomodarse a los cambios.
Esto está causando que enormes cantidades de personas vayan quedando atrás en la carrera tecnológica, separándose de la cada vez menor elite mundial que entiende, maneja e incorpora tanto avance.
El nuevo ignorante, el que no está al día con toda la tecnología que impera, debe pagarle a alguien que sí comprenda, o resignarse a la creciente exclusión.

Es fácil ser el mejor cuando ya se es el mejor

Hay una falacia que veo muy seguido en todos lados: se alaba a las personas, empresas, instituciones o países que están en los primeros puestos de la métrica que sea que se está evaluando, sin importar tanto cómo fue que se llegó a ese lugar. Solo se considera el puesto alcanzado, y sin demasiado análisis.

A la hora de hacer una valoración objetiva de cualquier cosa que pueda calificarse, el cómo se logró es tanto o más importante que el cuánto. Valorar el objetivo cumplido sin contrastarlo con el método y costos empleados en alcanzarlo es estar de acuerdo con que el fin justifica los medios, que es algo que está causando mucho daño en todo el mundo.

Un desprendimiento de esta subjetiva forma de evaluar es que se continua aplaudiendo a los que mantienen esos primeros puestos, evitando discutir qué tipo y cantidad de privilegios y recursos poseen para conservar el liderazgo. Que un multimillonario siga siéndolo tiene realmente poco mérito; su mérito original, si es que podemos comprobar que lo merece, fue llegar a millonario desde un punto de partida desventajoso. Una vez enriquecido lo suficiente, es tremendamente sencillo continuar siendo rico; el sistema en el que vivimos está hecho con esa finalidad.

Considero que habría que guardar las idolatrías para casos muy puntuales y realmente meritorios, en vez de ir por la vida coronando infinidad de reyes de alguna cosa.

Volviendo a escribir

Abandoné la escritura en este blog durante un buen tiempo. Estuve aprendiendo mucho sobre una gran cantidad de temas, y cambié de opinión considerablemente sobre cosas respecto de las cuales había escrito. Me pareció una buena idea dejar que los nuevos pensamientos y las cambiadas opiniones madurasen, para luego retomar la escritura, probablemente mejorada y, seguramente, más atinada.

Podría haber dejado visibles las publicaciones anteriores, pero algo de renovar me pedía que fuera más drástico con el cambio. Además, empezar de cero implica no tener la obligación de mantener ninguna continuidad con algo previo, y esa libertad es valiosa para mí.

Ni siquiera estoy convencido con el aspecto estético del blog, pero igualmente comenzaré a escribir, y ya vendrá el diseño que acompañe mejor a las palabras.

Quizá comience a escribir también en inglés, habida cuenta que paso buena parte del año viajando, y es el idioma con el que aprendo y con el que más me comunico.

Espero me lean nuevamente.